Cuando el cuerpo no se relaja | Impulso Diario

Reflexión consciente sobre por qué el cuerpo no se relaja, cómo la tensión se aprende y qué ocurre cuando dejamos de empujar la calma y permanecemos presentes.

1/12/20263 min leer

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Introducción

Hay momentos en los que todo parece estar bien.
No hay urgencias, no hay peligro, no hay nada inmediato que resolver.

Y aun así, el cuerpo no se relaja.

No siempre es ansiedad evidente.
No siempre es estrés reconocible.
A veces es solo una sensación silenciosa de alerta que permanece.

Este texto no busca enseñarte a relajarte ni explicarte cómo “soltar”.
Busca algo más simple y más profundo: acompañarte a comprender por qué tu cuerpo todavía no baja la guardia.

Cuando descansar no se siente seguro

Existe una idea muy extendida:
si el cuerpo está tenso, algo está mal.

Pero el cuerpo no funciona desde la lógica.
Funciona desde la experiencia.

Un cuerpo no se mantiene en estado de alerta por error.
Lo hace porque, en algún momento, estar atento fue necesario.

Tal vez hubo etapas donde bajar la guardia tuvo consecuencias.
Tal vez hubo periodos donde relajarse no era opción.
Tal vez el cuerpo aprendió que mantenerse alerta era la forma de continuar.

Cuando eso se repite, el cuerpo aprende.

No aprende con palabras.
Aprende con patrones.

Por eso, cuando la vida se calma, el cuerpo no siempre lo hace.
No porque esté equivocado, sino porque está siendo coherente con su historia corporal.

El error de empujar la calma

Cuando el cuerpo no se relaja, muchas personas intentan forzarlo.

Respirar más.
Pensar diferente.
Corregir la postura.
Buscar “hacer algo” para que por fin se calme.

Pero empujar la calma también es una forma de tensión corporal.

Porque sigue existiendo una exigencia silenciosa:
debería estar distinto.

Y el cuerpo, cuando percibe exigencia, no descansa.
Se prepara.

No porque no quiera soltar,
sino porque siente que aún hay algo que cumplir.

Cuando la tensión baja y aparece el vacío

Hay una parte de este proceso de la que casi nadie habla.

A veces, cuando la tensión corporal empieza a bajar,
lo que aparece no es alivio inmediato.

Aparece vacío.

No un vacío dramático,
sino una sensación difícil de nombrar.

Como si algo faltara.
Como si el silencio fuera demasiado amplio.

Esto no es retroceso.
No es señal de que algo esté mal.

Es simplemente la ausencia de lo conocido.

Un cuerpo que permaneció mucho tiempo en alerta
se acostumbró a la tensión como referencia.

Cuando esa referencia desaparece,
el cuerpo no sabe inmediatamente qué hacer con el espacio.

Y duda.

Quedarse sin intervenir

Aquí es donde muchas personas abandonan el proceso.

Porque quedarse sin empujar,
sin corregir,
sin llenar el vacío,

no se siente productivo.

No se siente como avance.

Pero permitir no es rendirse.
Es dejar de intervenir.

Es quedarse un poco más
sin pedirle nada al cuerpo.

Sin evaluarlo.
Sin mejorarlo.
Sin llevarlo a ningún estado específico.

Solo quedarse.

Eso, para muchos cuerpos, es una experiencia completamente nueva.

Cuando “suficiente” se siente incómodo

Hay cuerpos que no saben reconocer cuando algo ya es suficiente.

Porque vivieron demasiado tiempo en el “todavía no”.

Todavía no es seguro.
Todavía no es momento.
Todavía no puedo bajar la guardia.

Por eso, cuando por fin no pasa nada,
el cuerpo duda.

No porque falte algo,
sino porque sobra espacio.

Y ese espacio, al inicio, incomoda.

Cierre

Tal vez hoy no se trata de relajarte más.

Tal vez se trata de dejar de empujarte.

De permitir que tu cuerpo llegue
cuando pueda,
a su ritmo,
sin exigencias.

Un cuerpo que aprendió a protegerte
no necesita que lo fuerces.

Necesita tiempo.
Y presencia.

Nota final

Este texto no sustituye acompañamiento médico, psicológico o terapéutico.
Es una lectura de reflexión y observación consciente, no un tratamiento.

Toma solo lo que te sirva.
Y vuelve cuando lo necesites.

— Adrián González
Creador de Impulso Diario

Continúa el proceso

Te invitamos a explorar la playlits completa de la Semana Cuando Tu Mente No Se Siente Segura en nuestro canal de YouTube, donde cada video profundiza en uno de estos temas desde una mirada introspectiva y humana