Cuando la mente no se siente segura

Meditación mensual para acompañar momentos de alerta interna, cansancio mental y sobrepensar, cuando la mente no logra sentirse segura. Un espacio para pausar y volver al cuerpo, sin prisa ni exigencias.

MEDITACIONES

1/4/20262 min leer

white concrete building
white concrete building

Busca un lugar donde puedas estar unos minutos sin prisa.
No necesitas postura perfecta.
Solo un espacio donde puedas estar contigo.

No tienes que hacer nada especial.
No tienes que lograr calma.
Solo permitirte estar aquí.

Llegar al cuerpo

Antes de cambiar cualquier cosa,
nota cómo está tu cuerpo ahora.

No intentes relajarlo.
Solo obsérvalo.

Tal vez hay tensión.
Tal vez hay cansancio.
Tal vez hay una atención constante que no se apaga.

No pasa nada.

Tu cuerpo no está equivocado.
Está haciendo lo que aprendió a hacer para cuidarte.

Respirar sin corregir

Lleva tu atención a la respiración,
no para modificarla,
solo para acompañarla.

Inhala como ya lo haces.
Exhala como tu cuerpo sabe.

Si la respiración es corta, está bien.
Si es profunda, también.

No necesitas forzar calma
para que este momento sea válido.

Reconocer la alerta

Si notas que la mente sigue activa,
si aparecen pensamientos,
planes, recuerdos o revisiones,

no intentes callarlos.

La mente no está aquí para molestarte.
Está aquí para protegerte.

Puedes decirte en silencio:

Ahora mismo no hay peligro.
Ahora mismo puedo estar aquí.

No para convencerte,
solo para ofrecerle a tu cuerpo una posibilidad distinta.

Soltar un poco

Imagina que no tienes que soltar todo.
Solo un poco.

Tal vez los hombros bajan apenas.
Tal vez la mandíbula se afloja un poco.
Tal vez la exhalación se alarga sin que lo busques.

No fuerces nada.

Soltar no es rendirse.
Es dejar de sostener lo que ya pesa.

Permanecer

Quédate aquí unos instantes más.

No esperando que algo pase.
No esperando sentirte distinto.

Solo permaneciendo.

Si la mente vuelve a vigilar,
déjala.
No necesitas luchar con ella.

Cada vez que lo notes,
regresa suavemente a la respiración
o a la sensación del cuerpo apoyado.

Cierre

Cuando te sientas listo,
no salgas de golpe.

Abre los ojos lentamente
o vuelve a moverte poco a poco.

Llévate contigo esta idea:

No hay prisa.
No tienes que resolverlo todo ahora.
Puedes volver a este espacio cuando lo necesites.

Vuelve a esta meditación
cada vez que la mente no se sienta segura.

No como una obligación.
Como un lugar al que puedes regresar.

✨ Nota final

Esta meditación forma parte del proceso mensual de Impulso Diario.
Un espacio para pausar, observar y acompañar lo que ya está ocurriendo dentro de ti, sin exigencias y sin prisa.

Acompaño procesos de pausa, conciencia y claridad interior a través de palabras, silencio y presencia.
Este espacio no busca cambiarte, sino caminar contigo mientras algo se ordena por dentro.

Adrián González
Creador de Impulso Diario.

Este contenido no sustituye atención psicológica ni médica profesional.
Su propósito es acompañar procesos personales de reflexión y bienestar.