El RAS y tu enfoque: cómo tu mente filtra lo que notas | Impulso Diario

A veces no estás confundido. Estás desenfocado. Nuestra mente recibe más información de la que puede procesar. Por eso existe un sistema que ayuda a priorizar: el Sistema Reticular Activador (RAS), una red del cerebro relacionada con el estado de alerta y la atención. En términos simples, funciona como un filtro: decide qué estímulos se vuelven relevantes y cuáles pasan desapercibidos. Este artículo no afirma que el RAS “cree” la realidad ni que sea magia. Explica cómo el enfoque, las prioridades internas y el estado emocional influyen en lo que notamos, en las decisiones que tomamos y en las oportunidades que somos capaces de reconocer.

Adrián González

12/14/20252 min leer

photo of white staircase
photo of white staircase

Qué es el RAS y por qué se relaciona con la atención

A lo largo del día, tu mente recibe estímulos constantes: sonidos, anuncios, conversaciones, recuerdos, pendientes. Sin un filtro, viviríamos saturados.

El RAS ayuda a seleccionar lo que parece importante según:

  • tus metas actuales

  • tus preocupaciones

  • tus hábitos de pensamiento

  • tu estado emocional

Por eso ocurre algo común: cuando algo se vuelve relevante para ti, empiezas a notarlo más. No necesariamente porque “apareció” de la nada, sino porque tu atención lo prioriza.

El estado emocional influye en lo que interpretas

No solo importa lo que sucede, sino cómo lo interpretas.

Cuando estás en tensión, el sistema tiende a buscar señales de riesgo o amenaza. Cuando estás más calmado, es más fácil notar matices, opciones y soluciones.

Esto no significa que una emoción “cree” tu vida. Significa que tu emoción afecta tu enfoque, y tu enfoque afecta tus decisiones.

Cómo entrenar tu enfoque de forma consciente

No se trata de “programar” el cerebro con promesas, sino de entrenar la atención con claridad.

1) Define una dirección concreta

Las metas vagas generan ruido mental. Una dirección clara facilita que tu mente identifique prioridades.

En vez de “quiero mejorar”, prueba con algo específico:

  • “Quiero empezar el día con más calma”

  • “Quiero tomar mejores decisiones con mi tiempo”

  • “Quiero reducir la ansiedad al enfrentar pendientes”

2) Empieza el día con una intención simple

Una intención no es magia. Es un recordatorio de enfoque.

Puedes preguntarte:

  • “¿Qué es lo más importante hoy?”

  • “¿Qué necesito para estar presente?”

  • “¿Qué acción pequeña me acerca a estabilidad?”

3) Observa evidencias en lugar de forzar resultados

Cuando entrenas tu atención, tu mente comienza a detectar:

  • oportunidades que antes ignorabas

  • hábitos que te drenan energía

  • patrones repetidos que puedes ajustar

No porque el mundo cambie de inmediato, sino porque tú ves con más claridad.

4) Regresa al cuerpo para recuperar presencia

La atención se entrena desde el cuerpo, no solo desde ideas.

Tres respiraciones lentas y profundas pueden ayudarte a:

  • bajar la prisa

  • ordenar pensamientos

  • elegir una respuesta más consciente

Enfoque no es control, es dirección

Entrenar tu enfoque no significa controlar todo. Significa dirigir tu energía hacia lo que sí puedes influir: tu atención, tus decisiones y tus acciones.

Cuando estás más presente:

  • reduces ruido mental

  • eliges con más claridad

  • respondes mejor ante el día

Y eso, con el tiempo, cambia tu experiencia.

Un recurso complementario

Algunas personas usan meditaciones guiadas o música para apoyar momentos de calma y enfoque. Estos recursos pueden acompañar la práctica de presencia, siempre como complemento y no como sustituto de apoyo profesional.

Escrito por Ing. Adrián González
Fundador de Impulso Diario

Este contenido es informativo y reflexivo. No sustituye acompañamiento psicológico, médico o profesional.