Escribir sin saber a quién

Cartas escritas como un acto de presencia, sin destinatario fijo ni respuesta esperada.

CARTAS

Impulso Diario

1/17/20261 min leer

Hay cartas que no saben a quién van dirigidas.
No esperan respuesta.
No buscan ser leídas de inmediato.

Se escriben porque algo necesita decirse
aunque no haya un nombre al otro lado.

Este espacio no reúne mensajes perfectos
ni palabras cuidadosamente elegidas para convencer.
Aquí, escribir es un gesto íntimo
que no se apresura a explicar nada.

A veces una carta nace del cansancio.
Otras, de una gratitud que no encontró el momento.
O de una despedida que llegó tarde
o demasiado pronto.

No todas las cartas se envían.
Y no todas necesitan hacerlo.

Escribir, aquí, no es ordenar la emoción
ni encontrar el tono correcto.
Es permitir que lo que está presente
tome forma en palabras
sin corregirse.

Puede ser una carta a alguien.
O a una etapa.
O a una versión de uno mismo
que ya no está.

No hay una forma correcta de escribirlas.
No hay estructura obligatoria.
No hay cierre esperado.

Si decides leerlas, hazlo sin buscar mensajes ocultos.
Si decides escribir una, hazlo sin pensar en el final.

Algunas cartas cumplen su función
con solo existir en el papel
o en la pantalla
por un momento.

Eso basta.