Piensa en una situación del pasado que regresa de alguna forma cuando tomas decisiones, discutes, dudas, evitas algo o reaccionas de manera intensa.
No necesitas contar toda tu vida. Solo elige una historia concreta.
Haz una segunda lectura
Tal vez el hecho no pueda cambiar. Pero la interpretación desde la que sigues viviendo sí puede revisarse. No se trata de negar lo que ocurrió. Se trata de distinguir entre lo que pasó y lo que decidiste creer sobre ti después de que pasó.
Una historia del pasado puede explicar una parte de ti. No tiene que escribir el siguiente capítulo.
Después de responder, escribe una frase que complete esto:
“Durante mucho tiempo pensé que esta historia significaba __________. Hoy puedo considerar que también podría significar __________.”
Tu historia no termina aquí
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