Todo estará bien | Levi J. Yañez

Levi J. Yañez explora la ansiedad silenciosa detrás del “todo estará bien”. Un texto de acompañamiento para quienes sienten más de lo que dicen.

REFLEXIONES

Levi J. Yañez

2/21/20262 min leer

white concrete building during daytime
white concrete building during daytime

TODO ESTARÁ BIEN

Nueva voz en Impulso Diario.

Levi J. Yañez comparte un texto sobre la presión silenciosa de tener que estar bien… incluso cuando por dentro no lo estamos.

Si algo de aquí te toca, tómate un momento.

En alguna ocasión, alguien me dijo: “No importa qué tan malo sea, todo estará bien”. Siempre admiré esa oración, aunque a veces le perdía el ritmo. Gracias a esas palabras me convertí en alguien positivo, siempre sonriendo, preocupándome por todos, dando la mejor cara posible a la gente que me rodeaba. Incluso intentaba dar el mismo mantra a quienes estuvieran pasando una mala racha.

Aunque también, a veces sentía que solo me habían introducido a un mundo egoísta conmigo mismo y lleno de fantasía, en el que siempre tenía que ignorar todo lo malo porque debía esperar lo bueno.

“Todo a su tiempo”.
“Todo estará bien”.
“No es tan malo, pronto pasará”.

Pero esta es la realidad, al menos para mí: el entorno está lleno de personas malas, hipócritas; no hay en quién confiar. Llega alguien frente a ti y te ve de pies a cabeza, buscando alguna minúscula cosa que pueda desaprobar, observando cada movimiento que haces mientras te juzga en su mente.

Y tú te saturas de nervios, de oscuridad. Dudas de ti, de todo lo que haces. Sientes cómo los ojos de esa persona se clavan como agujas en cada parte de tu cuerpo y entonces empiezas a temblar. Hablar duele, tu visión se nubla, el corazón te dice que algo está mal, tu mente pide a gritos que te detengas, pero lo único que quiere tu cuerpo es correr a esconderse.

Haces las cosas con prisa. Intentar respirar ahora no es tan fácil. Te sientes débil y tu estómago quiere sacar todo lo que tiene dentro. Tu realidad cada vez se va desvaneciendo más y más. Cierras los ojos y escuchas en tu cabeza que debes calmarte. Entonces repites lo mismo:

Todo va a estar bien.
Todo va a estar bien.
Todo va a estar bien.
¡Todo va a estar bien!

De pronto te encuentras en alguna esquina de un cuarto vacío, con escasa memoria, y estás llorando. Tu cuerpo se siente cansado, te pesan los brazos, tu cabeza te arrulla con punzantes sonidos agudos y tu pecho duele. Tomas aire, sales del cuarto, volteas a ver a la misma persona… y ni siquiera es a ti a quien ve: solo está admirando un cuadro que está al lado.

Tu mente se calla.

A veces quisiera meterme en la piel de alguien más, conocer cómo funciona su pensar, su esencia, su forma tan fluida de existir. Quizá poder aprender lo que es dejar de preocuparse por la perfección, por el qué dirán, por no causar problemas a los demás y poder serme fiel por lo menos una vez.

Las personas cercanas a mí no dejan de repetir que debería pedir ayuda en lugar de seguir “un estúpido mantra”. Y en ocasiones lo considero, pero tal vez aún no sea el momento. Quizá una pequeña parte de mí aún siente que esas palabras no son una fantasía… o tal vez no quiero aceptar el daño que me he causado a mí mismo por adentrarme tanto en ese pensamiento.

Por lo pronto, sigo contestándoles que no se preocupen, porque, como ya saben…

Todo estará bien.

— Levi J. Yáñez